//Emociones Vs. Drogas felices

 

Hablemos en profundidad de un tema que la gente ordinaria evita: Las emociones.

No nos mintamos más a nosotros mismos; expresar aquello que hace ruido por dentro como una maraca no es tarea fácil. Hacerlo, implica desnudar las fibras más íntimas de cada uno.

Pero vamos por partes.

No hay psicólogos, ni fórmulas mágicas ni pastillas de colores que cumplan la función de observar con microscopio sensible los distintos planos del miedo encapsulado en el ADN.

Voy a decir una cruda verdad:

Los experimentos médicos están habilitados para suprimir el dolor, la fobia, reprimir al niño interior y darle una dosis extra de ansiolíticos si es necesario, para aplacar las ganas de jugar, con drogas felices.

La violencia medicinal está legalizada en forma de prospectos que describen enfermedades que no se curan con pastillas.

Vivimos en un mundo que roba silenciosamente el poder curativo del propio cuerpo, la mente, las emociones, los sentimientos y las sensaciones.

Hay un sistema allí fuera que mira al ciudadano común como un zombie que camina adormecido de su casa al trabajo, como una caja registradora del próximo proyecto económico.

No te engañes. No. Yo no vengo a decirte lo que tienes que hacer con tu vida. No soy nadie. Escucha mi verdad con pinzas. Digo lo que brota de adentro de mi espíritu y eso se llama libertad. No soy buscado por expresar lo que verbaliza mi alma y tu tampoco lo eres. Estoy caminado en búsqueda de mi realidad y quiero despertarte del sueño enfermizo en que estamos todos dormidos.

Que yo sepa, no existe, ni existirá, un Máster en Emociones que brinde una facultad de ciencias exactas.

Mejor, aprende a reconocer todos los estímulos que llegan de forma enmascarada desde el exterior.

¿Cómo?

Observando las cosas que suceden alrededor que tomas como naturales, pero en realidad son maquinarias enfermas, sistemas operativos con realidad aumentada (a propósito).

¿Cómo reconocerlas?

  • Cuando miras automáticamente la “caja boba” de la televisión y crees en lo que dicen los periodistas.

  • Cuando lees revistas que distorsionan la realidad.

  • Cuando prestas atención a lo que dicen los que viven una vida mediocre.

  • Cuando pones el foco afuera -y te desconectas de la fuente- en vez de hacer introspección.

  • Cuando tomas como verdad todo lo que dicen las redes sociales.

Voy por más:

No basta con leer frases bonitas repetidas hasta el cansancio. No basta con meditar ni con alimentarse bien. No basta con decir basta y después no tomar acción.

Necesitas, además, llevar una mano al corazón y escucharte con sinceridad. Es preciso entender que adentro, galopa para salir aquella emoción que has encerrado con llave para no sentirla.

El patio trasero de tus pensamientos puede estar sembrado de espinos y no lo quieres ver. El ego lo tapa con una cortina. Reconocerlo implica descubrir la gran mentira.

La gran verdad está del otro lado del miedo -y es que somos tan inconmensurables como la vida antes de la vida-.

Ahora, es momento de hablar con uno mismo. Ordenar la casa y los sentimientos. Podar el jardín y respirar hasta que pecho de inunde de amor puro y natural.

¿Qué palabras y frases te repites en el más absoluto silencio?

¡Cuidado!

Las palabras crean la forma y es el caldo de cultivo para los vampiros emocionales, los médicos sin frontera ni escrúpulos, los tarotistas buscadores de la libertad financiera y otras almas perdidas en el limbo de las redes sociales.

Tu misión ahora: escucharte más, sentir más y conectarte con tu esencia vital.

 

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By |2019-06-10T23:35:39+00:00junio 1st, 2019|Autoayuda|0 Comments

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